Friday, January 15, 2010

Controla el estrés



Aquellas personas que manejan mejor el estrés y que son capaces de superar sus efectos en su cuerpo, tienden a estar emocional y físicamente más sanas que aquellas que se sienten estresadas gran parte del tiempo y creen que no pueden cambiar su vida.

Algunos episodios de estrés son inevitables en la vida cotidiana. Sin embargo, existen dos formas de reducir al mínimo su impacto: cambiar la actitud o los pensamientos, y modificar las respuestas físicas.

La actitud no es lo de menos
Hay situaciones de estrés que parecen difíciles de manejar como, por ejemplo, cuando estamos siendo presos del tráfico en plena hora punta o durante una discusión con alguien cercano. Sin embargo, uno puede adoptar una perspectiva que nos permita otorgarle un sentido diferente al problema.

Supongamos que se aproxima la fecha de un examen decisivo en nuestra vida estudiantil o profesional, los pensamientos que tengamos de “Voy a desaprobar” despertarán en nosotros sentimientos de ansiedad, mientras que reflexiones del tipo: “Lo haré lo mejor que pueda” nos ayudarán a sentirnos más relajados y confiados. Identificar y modificar pensamientos contraproducentes evita que el estrés aumente.

Asimismo, cuando nos exponemos al estrés o la ira de otras personas —en el transcurso de una discusión, por ejemplo— una estrategia práctica es permanecer emocionalmente desapegados de la situación. Recuerda que ni la ira ni el estrés son sentimientos contagiosos y si sabemos mantener la calma, seremos más inmunes a la tensión.

Una técnica de respiración

Una persona estresada, por ejemplo, habla de forma atropellada y su respiración entrecortada impide la óptima oxigenación de la sangre. Una técnica eficaz para manejar el estrés consiste en controlar el ritmo de la respiración. Cada vez que constatemos un aumento en los niveles de estrés, deberemos inhalar aire profundamente, llenando los pulmones para que el diafragma descienda y el abdomen se dilate hacia afuera y con menos presión. De esta forma, conseguiremos oxigenar la sangre y sentirnos más sosegados.

Los doctores recomiendan llevar una dieta sana y equilibrada, practicar ejercicio físico con regularidad y aprender técnicas de relajación, pues estos regímenes diarios reportan numerosos beneficios a nivel fisiológico, ya que es un modo de mantenernos fuertes y saludables: las enfermedades relacionadas con el estrés tienen más probabilidad de desarrollarse cuando el sistema inmunológico está debilitado.

Ríete a carcajadas

La risa tiene un efecto beneficioso sobre el cuerpo y la mente, y ayuda a aliviar las consecuencias del estrés. Aunque se desconoce con exactitud la fisiología de la risa, se cree que aumenta la provisión de oxígeno. Éste es repartido desde los pulmones hacia todo el cuerpo y de esta forma ayuda a estimular la circulación. Al parecer, l
a risa también aumenta la secreción de endorfinas, agentes químicos que fomentan una sensación de felicidad y bienestar en el organismo.

Aquí algunas recomendaciones para reírnos más seguido:

-Compartir tiempo con personas positivas y joviales.
-Coleccionar películas y programas de humor, y verlos con regularidad.
-Leer libros o revistas humorísticas.
-Jugar con niños.
-Visitar lugares con mucha vegetación y naturaleza.

3 comments:

Fernando said...

Muy interesante señorita Oyola

Luis said...

pamela considero que es muy buena tu nota del estrés!! porque has tocado un tema de acatualidad en el que todos estamnos inmiscuidos. Porque de una u otra forma, el estrés lo tenemos todos. Aunque unos se den cuenta y otros no. La conclusión es que el estrés está de moda. Y te digo que es de moda porque siempre existió, pero antes no se le daba la importancia o no se conocía el término de estrés.

Anonymous said...

y no olvidemos otras recomendaciones muy desestresantes: tomar vino y tirar.